Skip to content

Alimentos ecológicos; los producimos, pero no los queremos

15/11/2010

Los productos ecológicos o biológicos (también llamados oficialmente orgánicos en otras lenguas europeas) son aquellos que se han fabricado con al menos un 95% de ingredientes de producción ecológica, es decir, utilizando técnicas agroganaderas que excluyen la utilización de productos químicos de síntesis y organismos transgénicos (según la normativa CE 834/2007). En la Unión Europea estos productos tradicionales o industrilaes están marcados con la siguiente etiqueta:

Una gran cantidad de productos químicos agresivos y ponzoñosos se han comenzado a emplear como herbicidas o insecticidas durante el siglo pasado. Su uso se ha extendido hasta el punto de formar parte intrínseca de la tecnología agronómica contemporánea. Sin embargo estas sustancias y sus residuos son venenos que representan un serio riesgo para el ambiente, la fertilidad de los suelos, la fauna silvestre y el ganado, y la salud humana. La moderna agricultura biológica, que se presenta como una nueva forma de obtener alimentos, no es más que una vuelta al pasado y una regresión hacia la agricultura tradicional extensiva, no industrial.

En los últimos años la agricultura ecológica se ha extendido, de manera que tiene hoy una buena acogida en una gran parte de los países de Europa Central. Sin embargo, en España, el consumidor no ha depositado su confianza en este tipo de alimentos, y los comercios no los ofrecen en sus estantes; es la pescadilla que se muerde la cola. España es el primer productor europeo de productos biológicos tradicionales como aceite de oliva, cereales, frutos secos, vinos, frutas, verduras, hortalizas, carnes, leches, mieles y pescados, así como productos industriales, siendo Europa la segunda productora mundial. No obstante el 90% de nuestra producción es exportada, dentro y fuera del continente.

El alimento ecológico tiene un aspecto más natural e imperfecto (calificado como peor por el consumidor español), y no puede competir en este sentido con los productos tratados con ingeniería química o genética. Sin embargo, no todos los aspectos organolépticos de estos productos juegan en contra de estos alimentos. Al degustar el producto todos los consumidores afirman notar que el producto tiene un mejor sabor y aroma. Es por ejemplo el caso de los tomates; todo el mundo afirma que “los tomates del pueblo sí tienen sabor, no como los que se encuentran en el mercado de la ciudad”; sin embargo nadie habla del la deformidad y la baja intensidad del color rojo de los mismos.

Los productos ecológicos no solo son saludables para el ambiente (y así indirectamente para la salud humana), sino que parecen ser beneficiosos también para nuestra salud desde un punto de vista nutricional. Un reciente estudio científico realizado por la UE (QLIF, 2004-2009) pone de manifiesto que los alimentos de producción biológica proporcionan mayor cantidad de vitaminas, minerales, antioxidantes, acidos grasos poliinsaturados y omega 3, y por lo tanto parecen tener mayores beneficios nutricionales (aunque futuros estudios deberán confirmar esta idea). Se trata de alimentos que, al crecer a un ritmo natural y no acelerado, como conviene a la economía de la producción primaria, contienen menos cantidad de agua. Lo que sí ha sido confirmado por este estudio es que su contenido en sustancias químicas indeseables es muy inferior, y sin duda se trata de compuestos perjudiciales para la salud (como los que puede contener por ejemplo el tabaco).

El motivo por el que a los españoles, tal vez, nos cuesta aceptar los productos ecológicos, es su elevado precio. Si el agricultor no necesita adquirir productos químicos, ¿no deberían ser más baratos? Por supuesto que no. Es normal que el precio de estos alimentos sea elevado, pero merece la pena pagar más si se trata de nuestra salud y la de los que nos rodean. No emplear químicos implica un mayor riesgo de contraer enfermedades en ganaderías y cultivos, ser una diana para las plagas o tener malas hierbas competidoras. Estos compuestos han permitido desarrollar monocultivos en los que las plantas, todas de la misma especie, se tocan unas con otras (como se ven hoy desde las carreteras). Aquí el riesgo de contagio es muy superior, y las poblaciones parásitas tienden a aumentar rápidamente y causar infestaciones, a no ser que se empleen mecanismos de control químico.

Los cultivos ecológicos son mucho más respetuosos con la naturaleza y con nuestra salud, pero requieren una mayor cantidad de superficie explotada para obtener una misma cantidad de producto. Por ello se obtienen alimentos más sanos, pero con un precio lógicamente mayor que merece la pena pagar.

Anuncios

Sierras de Ladrillo

13/11/2010

Tierras pardas de vid y olivo, de aire estival seco y cálido

Jamón, chorizo y embutido, bosque árido aunque romántico

Mosaico de encina y porcino, granito de tono pálido

Ahora sierra de ladrillo son las tierras del Atlántico

 

Alto acantilado calizo, praos, vaqueiros y sidriña

Enorme y cristalino río, minas de carbón y fábricas

Nevado matorral alpino, peregrinos de la morriña

Ahora sierra de ladrillo son las comarcas cantábricas

 

Mediterráneo mar salino de islas blancas como su arena

Y otras de mineral pulido, con fauna y flora foráneas

Dunas y playas del olvido, pescadores de alma en pena

Ahora sierra de ladrillo son islas mediterráneas

 

Piornos, enebros y pinos, escarpadas rocas de cumbre

Meteorizado granito de tus laderas verticales

Pastizales, quesos y vinos, majadas de piedra con lumbre

Ahora sierra de ladrillo son las orogenias centrales

 

Arenas arcillas y limos, extraordinaria avenida

Meandros llenos de cultivos, remansos, rápidos, graveras

Fresnos, chopos y tamarindos, valiosa agua de rara vida

Ahora sierra de ladrillo son todas las dulces riberas

 

Dorado campo de buen trigo de avutardas y de avoceta

Desde hace más de diez siglos que se aran tus tierras serranas

Quijotescos son los molinos que adornaron nuestra meseta

Ahora sierra de ladrillo son las llanuras castellanas

 

Lejos de la tierra en el limbo pilares de hormigón y acero

Que quitan a la vida el sitio en el que ella estaba primero

Se apoyan sobre el epiliton del planeta azul y pionero

Ahora sierra de ladrillo es todo el mundo entero

 

Parque Natural Arribes del Duero – Douro Internacional

11/11/2010

El río Duero representa una frontera natural entre España (Salamanca y Zamora) y Portugal a lo largo de más de 100 km de su recorrido. Queda canalizado en una enorme brecha que fue abierta en la antigua roca metamórfica del paleozoico por la orogénesis alpina, abruptamente, y es que los arribes (o acantilados, imagen inferior) no son resultado de la erosión del agua. En esta misma época la península basculaba hacia el atlántico, quedando encañonado el río.

 

Hoy, en realidad, más que de un río debemos hablar de hasta 5 enormes presas, tres españolas y dos portuguesas, que retienen enormes volúmenes de agua inundando hasta 140 metros por encima del curso natural del río. Una de ellas, la presa de Aldeadávila, llegó a ser la primera en producción hidroeléctrica mundial, y hoy es aún la más productiva del país, y un referente internacional en arquitectura e ingeniería de presas (imagen inferior). Originalmente aquí el río Duero era un gran arroyo de montaña que corría entre acantilados de más de 500 metros de altura; estas paredes han dificultado durante siglos el desarrollo de una economía transfronteriza en esta región.

El embalsamiento del agua al servicio de la Red Eléctrica Española no resta valor naturalístico a esta región, y, si cabe, le añade un valor paisajístico extra.  Por ello se trató de crear el primer Parque Natural Internacional en Europa, plan que no dió resultado por causas políticas externas a la conservación. En 1998 Portugal declaró PN al Douro Internacional, y en el 2002 el sector español fue declarado también espacio protegido bajo el nombre de PN Arribes del Duero. Una estación biológica internacional trata de coordinar las actividades de conservación de ambos parques, lo cual es necesario ya que fauna y flora no entienden de fronteras políticas, y las actividades que se desarrollan en una ribera afectan a la otra.

Originalmente se utilizaban los arribes para el cultivo de frutos que no podían crecer en la penillanura como vides, olivos, higos o incluso naranjas, aterrazando los suelos para evitar su pérdida por erosión. En los acantilados existe un microclima notablemente más húmedo debido a la presencia del río, con mayor termicidad (la temperatura disminuye con la altitud) y protegido frente a los vientos del norte y las heladas. Agricultores y ganaderos sorteaban las escarpadas paredes de granito y esquisto para aprovechar la bondad climática y cultivar, llevar a pastar a sus rebaños, recoger la leña…

Destaca en el parque una vegetación rica y diversa, cambiante entre las zonas altas y bajas de las arribes, en una y otra ribera y de diferente colorido en cada estación del año. Se encuentran más perennifolios mediterráneos como enebros y encinas en la ladera española, de orientación oeste e insolada durante la tarde. En la ladera portuguesa, más fresca, dominan árboles y arbustos caducifolios como la cornicabra, el melojo o el almez. Se encuentran también leñosas propias de zonas húmedas como fresnos y madroños. Al aproximarse la primavera dominan manchas rosas, blancas y amarillas por la floración explosiva de tamarindos, jaras y frutales, mientras que en el otoño se combinan los colores rojo intenso del zumaque con amarillos y verdes de otras hojas. La estación de lluvias no es menos llamativa debido a la gran cantidad de cascadas humeantes entre arribes que quedan secas durante el estío.

También se avistarán importantes poblaciones de aves acuáticas como cormoranes y garzas, y rupícolas como el buitre leonado, el águila real, la cigüeña negra, o el Alimoche (estas dos últimas sólamente en verano, siendo migradoras), y que son el reclamo turístico más aclamado.

En la población de Fermoselle (Zamora) está una de las dos Casas del Parque o centros de interpretación, estando la otra localizada en Sobradillo (Salamanca). Es recomendable visitar una de ellas al llegar, y aprovechar para degustar el cordero, especialidad de la región. En la Casa del Parque de Fermoselle, instalada en el antiguo Convento de San Francisco, podremos informarnos sobre las rutas y puntos de interés del parque y sobre su fauna, flora, y aprovechamiento humano, a la vez que visitamos los patios interiores del emblemático edificio. En el patio exterior se ha instalado un magnífico jardín botánico donde veremos las plantas autóctonas  y las cultivadas en vida. En el interior la información se muestra de forma gráfica y permite interactuar al visitante, haciendo divertida y formativa la visita para todos. Para la de Sobradillo se ha habilitado un antiguo torreón, donde cada planta tiene una temática distinta, y tal vez lo más destacable sea el mirador de las almenas que se encuentra en lo más alto.

En el embalse de Adeadávila, cerca de la población de Corporario (Salamanca), se encuentra la playa del rostro. En esta playa artificial los visitantes pueden disfrutar del baño durante el verano. Además aquí se encuentra el embarcadero de “El Corazón de las Arribes”, un catamarán de cubierta abovedada que nos mostrará las más abruptas arribes en una ruta de una hora y media, llegando hasta la presa de Aldeadávila (videos siguientes). Durante el trayecto un profesional nos explicará las características generales del parque, y señalará los puntos de interés más destacados. A lo largo de todo el río se encuentran multitud de miradores en lo alto de los picones, pero sin duda es el Mirador del Fraile, cercano a Aldeadávila de la Ribera, es uno de los más impresionantes, por la verticalidad y altura de sus paredes.

En la estación biológica internacional, en la presa de Miranda do Douro (Portugal), se encuentra el embarcadero de “Navio Aula Ecológico”, otro barco cubierto y climatizado que, por el mismo precio que el anterior (algo menos de 20 euros) nos hará una visita guiada de este otro embalse mostrandonos la flora y fauna de los acantilados. Este recorrido se realiza a través de un cañón más abierto y menos impresionante que el anterior. Sin embargo, al regresar al embarcadero nos ofrecen una degustación de vinos de Oporto y una exhibición didáctica con búho real, una especie de hábitos crepusculares y que no puede avistarse desde el paseo en barco. Además el barco de la estación biológica internacional puede reservarse (a partir de 20 personas) para recorridos diferentes, restaurante a bordo o laboratorio a bordo con robot con visión subacuática.

Cerca del embarcadero, en la ribera portuguesa, se encuentra Miranda do Douro, uno de los pueblos más encantadores del parque, moderno y a la par antiguo. La iluminación nocturna del antiguo amurallado prerrománico y sus múltiples monumentos históricos hace de esta población un lugar verdadermanente recomendable de visitar. En los alrededores se encuentran además múltiples castros Celtas.

Este parque natural internacional tiene una enorme diversidad de paisajes, todos ellos verdaderamente cautivadores.

Parque Regional de la Sierra de Gredos

07/11/2010

A tan solo dos horas de la capital encontramos el Parque regional de la Sierra de Gredos, con 86.223 hectáreas de extensión, y el pico más alto de todo el Sistema Central, el pico Almanzor, de 2.592 metros de altitud. Este paraje de alto valor paisajístico, faunístico y botánico se encuentra en el sector meridional de la provincia de Ávila, lindando con la comarca extremeña de la Vera y la región noroccidental de Toledo (encontrándose la tres comunidades autónomas en el Embalse del Rosarito, una ZEPA o zona de especial protección para las aves).

El espacio protegido abarca ambas vertientes de la sierra: la de solana o sur, de marcado desnivel y carácter mediterráneo, y la de umbría, caracterizada por paisajes castellano-leoneses de páramo. El puerto El Pico de Arenas de San Pedro, que conecta ambas vertientes, saca a relucir el contraste entre las dos vertientes, y la diversidad y mosaicidad de los paisajes del parque. El viajero más observador queda impresionado al atravesar esta puerta geológica, ya utilizada por los romanos para entrar a la meseta sur desde la norte, y divisar ante sí un paisaje abruptamente distinto al que ha estado avistando hasta el momento en su recorrido.

Por la ladera sur de la sierra el desnivel es de más de 2000 metros, y desde el piedemonte la montaña se eleva majestosa, a menudo perdiéndose entre las nubes, lo cual no sucede en la otra vertiente donde las pendientes son menos acusadas, y, a excepción de los circos glaciales, la topografía es más suave (arriba, vista del macizo central de Gredos y el Almanzor desde el Sur, en Los Riveros, Candeleda). Esta enorme pared hace el efecto de pantalla frente a la humedad atlántica capturándola en forma de precipitaciones, y haciendo de municipios como el de Candeleda uno de los más lluviosos de la península Ibérica (llamándose al clima local mediterráneo hiperhúmedo).

Tanto es así que existen poblaciones relícticas paleotropicales de selvas húmedas, como son las loreras lauroides de Prunus lusitanica, que aguantan en estas regiones perdidas entre los acantilados de las gargantas de esta vertiente más térmica. Las impresionantes loreras son formaciones dispersas y escondidas que no están al alcance de cualquier visitante, pero que sin duda existen y las puede encontrar el explorador que se haya informado convenientemente y vaya equipado con un mapa de coordenadas UTM (foto inferior).

El visitante de la región se abrirá camino entre alcornocales y encinares, a menudo adehesados, en las zonas más bajas. Al comenzar el ascenso a la sierra notará rápidamente la transición a melojar (también mal llamado robledal, siendo el roble de hoja caduca y el melojo Quercus pyrenaica marcescente). Éste último conforma el límite superior del bosque junto con algunas masas de pino resinero que han sido repobladas, aunque no se puede negar la pertenencia natural de la especie al territorio en tiempos pasados. Lo más sorprendente para el visitante estival, además de los paseos con imponentes vistas a los Montes de Toledo, son las gargantas que bajan desde los altos picos con aguas cristalinas, formando profundas pozas que son el deleite de los bañistas a quienes desagrada tanto el cloro como la sal. Es un verdadero lujo poder, en los tiempos que corren, bañarse en enormes piscinas de un agua que el que no sea muy escrupuloso puede considerar hasta potable.

En la vertiente sur es tal vez el de Candeleda el municipio más accesible y recomendable (el mayor de todos los de la provincia). Además de numerosas gargantas de sierra, se puede aquí visitar el gran río Tiétar, afluente del Tajo, el castro celta de El Raso, de más de dos milenios de antigüedad, o la ya mencionada ZEPA del pantano del Rosarito. Por el mismo camino del castro celta, continuando en coche primero (a no ser que sea todo terreno) y después a pié, se encuentra una senda que nos llevará al ascenso desde la plataforma (donde se deberá aparcar hasta el más versátil de los vehículos) hacia la Peña de Chilla. Desde Candeleda se coge el camino de Santa María, que nos lleva tras más de 5 horas de camino al puerto de Candeleda, a los piés del pico Almanzor. En este último camino se encuentran los barrancos de Santa María, entre los cuales se escoden algunas de las relícticas loreras.

Cualquiera de estas trochas nos llevará por encima del límite del bosque. Aquí encontraremos piornales y otros matorrales ácidos, en un mosaico con pastizales seminaturales creados por los ganaderos trastermitantes que, hasta hace pocos años, aún subían durante el verano a sus rebaños de cabras a pastar a estos majadales, protegindolas durante la noche en las majadas, y viviendo ellos en casas de piedra características, hoy abandonadas. La pérdida de esta práctica tradicional puede provocar la desaparición del mosaicismo matorral/pastizal, aún reinante en las zonas de la alta montañas de Gredos. En las más altas cumbres domina la roca colonizada sólo por líquenes.

Pasamos así a la vertiente norte, donde destaca un relieve, en general, de desniveles mucho menos acusados. También aparece una vegetación diferente, dominada por prados de páramo, matorrales de brezo y piorno y, como especie arbórea, el pino silvestre de característica corteza naranja butano. Las numerosas gargantas de ruidosas aguas corrientes entre cantos rodados traídos desde las cumbres paleozoicas del sur se transforman aquí en cursos de agua más calmados, que debido a la menor pendiente alcanzan profundidades menores. Merece la pena visitar aquí la población de El Barco de Ávila, su castillo, su muralla y degustar sus ricas legumbres, un alimento rico y nutritivo en declive por su mala fama de “comida barata”.

Es destacable la presencia de los mayores valles glaciales del sistema central, que son de los más impresionantes del territorio peninsular. En lo alto del más imponente, al que se accede desde la plataforma de Hoyos del Espino, encontraremos la Laguna Grande de Gredos en el Circo Glacial de Gredos (imagen inferior). Aunque se encuentra a pocos kilómetros de Candeleda (y de hecho ambos municipio lindan) el trayecto en coche es de más de 1 hora debido al enorme rodeo que es necesario dar para sortear las agrestes cumbres, pasando por el puerto El Pico. El circo estará a la vista del montañero dispuesto a andar durante 3 horas, pero superando un desnivel de tan solo 400 metros (al accederse por la  vertiente septentrional). El más exigente podrá alargar el camino 2 horas más para divisar desde lo alto el circo glacial de las Cinco Lagunas.

Este impresionante valle en U (y no en V como los comunes valles fluviales) cavado directamente sobre el granito, enverdecido por la presencia de líquenes Rhizocarpon geographicum, no dejará indiferente a nadie. El paisaje geológico dejará volar la imaginación, puesto que la topografía deja aún innumerables pistas de cómo, durante la era glacial, ingentes volúmenes de hielo se depositaron sobre la roca, rompiéndola por su enorme peso y formando los enormes canales que hoy llamamos valles, y la olla que es el circo. Éste contiene uno de los pocos grandes lagos naturales del país no embalsados; la Laguna Grande. El más observador notará como ningún río llega a dicho lago, sino que más bien el lago emana agua a un pequeño riachuelo que hoy recorre el valle aguas abajo. El amante de la fauna nunca olvidará los rebaños de cabra de Gredos, una especie salvaje y endémica, aunque ya acostumbrada a la presencia humana, y que se deja ver con bastante facilidad. Con algo más de suerte, o de paciencia, podrá avistar otros endemismos como la salamandra de Gredos.

En pocas palabras, el que visita la sierra de Gredos nunca se olvidará de la experiencia, de sus paisajes, sus gentes y su gastronomía.

Relación del ecologismo con la salud

06/11/2010

Al acabar un curso de productos ecológicos y biológicos en nutrición, el profesor preguntó a sus alumnos sobre qué opinión personal les merecía este tipo de productos.  Todos los interrogados coincidían al defender que:

estos productos son beneficiosos por proteger el medio ambiente, pero al no haberse demostrado que tengan un beneficio nutricional significativo no estaría dispuesto a pagar más por ellos, y menos en momentos de crisis.

La audiencia estaba compuesta por estudiantes españoles de las licenciaturas de nutrición y dietética y farmacia, y constituían por lo tanto un sector de la población española con un elevado nivel de formación. Sin embargo, mientras que sí parecían establecer claramente una relación entre el consumo de determinados alimentos y la salud (estando por ello dispuestos a pagar un mayor precio por los susodichos), no parecían ver claramente la indirecta pero fuerte interrelación existente entre la salud ambiental y ecológica con la salud de la población humana.

El ecologismo y la conservación de la naturaleza están fuertemente correlacionados con la salud, y no sirven simplemente para mantener en vida animales tiernos y paisajes vegetales cautivadores. La diferencia con el caso de la nutrición es que, mientras que TU alimentación se relaciona con TU salud, tu forma de cuidar la naturaleza se asocia con la salud de los habitantes de tu ciudad, tu comunidad, tu país y todo el mundo.

Muchas enfermedades como el cáncer, la malaria, la legionelosis, las alergias… son enfermedades ambientales,  que se desencadenan debido a las condiciones ambientales en las que determinados individuos desarrollan sus vidas. La contaminación de la atmósfera cuesta millones de euros invertidos por el estado en sanidad, como sucede con el tabaquismo, debido a la mala calidad del aire respirado. Los alimentos ecológicos se producen sin rociar ingentes volúmenes de pesticidas, herbicidas y otros productos químicos de síntesis, de elevada toxicidad, que permanecen en el suelo y son arrastrados por el agua, terminando en muchos casos formando parte de la cadena de producción de los alimentos o en el agua potable de las zonas rurales y urbanas. La desertificación, un problema de fuerte incidencia en nuestro país, puede acabar con el suministro de agua potable afectando gravemente a grandes masas de población. El calentamiento global es, por extraño que pueda parecer, una de las causas de mortalidad con mayor crecimiento entre personas ancianas durante el verano.

A nivel más indirecto los cambios en el paisaje y en el uso del suelo tienden a empeorar la situación de manera. Mientras que sigan la dinámica actual (de bosques a pastos, de ahí a cultivo y ganadería extensiva, su posterior intensificación y finalmente la pérdida de tierras de uso agroganadero para urbanización e industrias) intensificarán procesos como el cambio climático o la contaminación atmosférica.

Tratare en el futuro algunos de estos temas con más detalle.

Los Malos Invasores

06/11/2010

Un día fueron invasores los que hoy son los vernáculos

Unos llegaron con riqueza en busca de civilización

Otros arrasaron los pueblos en un sangriento espectáculo

Siempre han habido altercados y otras veces también represión

Pero hoy ya son autóctonos de pensamiento y de corazón

 

Algunos malos invasores los sistemas han transformado

Las razas de las poblaciones con xenofobia ellos depuran

Borran de pueblos su cultura sus memorias y su pasado

Clavan sus metales forjados en paisajes que no se curan

Destructores de diversidad son los que la historia censuran

 

Batallón de cerradas filas por nuestros montes tú avanzas

Tus delgados y altos soldados desertizan por donde pasan

Tus aromas son seductores, tus hojas afiladas lanzas

Que caen, se clavan en la tierra, y a sus moradores arrasan

Serruchos no pueden contigo y los incendios no te abrasan


Pálida mancha de mi patria, de la gestión fascista emblema

Aquellas marismas secaste por sólo producir madera

Simplificaste nuestra tierra tras una guerra nada amena

Hubo hambre y necesidades más de empeorar cuestión no era

Acabó el régimen de Franco pero el legado aún prospera

 

Grandioso ejército azulado desde lejos se te divisa

Artillería del general, herida abierta del pasado

Vacío estás por dentro aunque vistosa es tu camisa

Ojalá tuviera koalas para poderte haber llenado

Pues todo aquello que tenía tú ya lo has eliminado

 

Escuadrón de maciza leña se oye tu marcha desde lejos

Convincente ante el ignorante pero ante el sabio el miedo implanta

Pues este sabe que erradicas quejigos sabinas y tejos

Echas a ratas y a conejos, destierras al ave que canta

Y como te llevas el agua en tus tierras nada se planta

 

Árboles de negro uniforme que avanzáis a paso ligero

Ya vuestro frente de batalla con mi suelo está lindando

Si seguimos a este ritmo lo colonizaréis entero

Pero si no falta el dinero os seguiremos arrancando

Pues contra malos invasores ¡permaneceremos luchando!

Ecologismo vs. Ecología

06/11/2010

Los españoles, en general, no parecen conocer la radical diferencia que existe entre ecologismo y ecología, y por extensión entre ecologista y ecólogo. Queda definido el ecologismo, según la Real Academia Española, como “movimiento sociopolítico que, con matices muy diversos, propugna la defensa de la naturaleza y, en muchos casos, la del hombre en ella”, mientras que la ecología es según la primera definición la “ciencia que estudia las relaciones de los seres vivos entre sí y con su entorno”. Pero, ¿Quién consulta la R.A.E en nuestro país? Pues quien la consulte también estará predispuesto a la confusión, pues en la tercera definición del diccionario se define ecología como “Defensa y protección de la naturaleza y del medio ambiente. La juventud está preocupada por la ecología”.

La población española concibe al ecologista como un joven contestatario, con rastas, sucio e inequívocamente radical. Parece que el ecologismo (y, peor aún, la ecología por extensión) es visto como una ideología política extrema, y condenada a desaparecer. Tan solo 1000 kilómetros más allá, en los países de Centroeuropa, sin embargo, el ecologismo es futuro y no tiene edad. Jóvenes y mayores coinciden en que es necesario preocuparse por el entorno en el que vivimos. En estos países se consumen productos ecológicos, se recicla la basura no orgánica, se investigan nuevas técnicas de compostaje y se han empezado a utilizar ya biorreactores que transforman los desechos orgánicos en energía. En España todo esto nos queda muy lejos. Siendo los primeros productores de alimentos ecológicos de Europa no nos queda más remedio que exportar el 90% de la producción. Hasta hace muy pocas décadas no nos preocupaba arrojar las basuras de los contenedores al bosque, al río o a la costa.

El ecologista es cualquier persona que quiere que el agua del grifo salga limpia. Que, al mirar por la ventana, quiere ver un cielo azul, un aire claro y, a ser posible, un paisaje verde. Quien quiere poder abrir la nevera y ver alimentos frescos y sanos. Y que además quiere que esto siga siendo así durante toda su vida y, en la medida de lo posible, la de su descendencia. Visto así ¿quién no es ecologista?

El ecólogo es aquel científico experimental que, tras estudiar la carrera de ciencias biológicas, físicas, geológicas o químicas, y cursar un doctorado, se esfuerza en estudiar e investigar la naturaleza, estructura y dinámica de los ecosistemas, para saber cómo nuestra acción puede cambiar para bien o para mal el ambiente. Para tratar de predecir cómo, en función de unos u otros parámetros conocidos, puede variar en el curso de los años el paisaje, la producción agroganadera, la fertilidad de los suelos, la disponibilidad de agua limpia, o la presencia de masas forestales.